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Actualidad: El FMI vuelve a sus raíces

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
October 2006
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El día 1 de septiembre, John Lipsky, ciudadano de Estados Unidos, asumió el cargo de Primer Subdirector Gerente. Es la primera vez que el segundo puesto directivo del FMI lo ocupa alguien que ha sido economista de la institución (1974–84) y que ha trabajado en el sector financiero privado (como Vicepresidente del Banco de Inversiones JP Morgan y Economista Principal de Chase Manhattan y de Salomon Brothers). Durante una charla con Laura Wallace, del Boletín del FMI, habló del papel que debe jugar el FMI ante un sistema comercial y financiero verdaderamente mundial y una fuerte circulación transfronteriza de capitales privados.

Boletín del FMI: Los flujos de capital privado crecen a pasos agigantados mientras el capital disponible del FMI disminuye comparativamente. ¿Estamos perdiendo trascendencia?

LIPSKY: ¡Para nada! El FMI se fundó como cimiento de un sistema monetario y financiero internacional no discriminatorio, multilateral y basado en el Estado de Derecho. Esa función sigue siendo irremplazable y trascendental. Está claro que la economía mundial ha vivido cambios drásticos en los últimos 15 años, y el FMI debe adaptarse decisivamente para cumplir a pleno con su función.

Boletín del FMI: Pero la acumulación de reservas internacionales en los mercados emergentes, sobre todo de Asia, ¿no está diluyendo más la función tradicional del FMI?

LIPSKY: La acumulación de reservas nos hace pensar que muchos países han adoptado la política de tratar de autoasegurarse contra la volatilidad externa. Si para uno ese fuera el papel tradicional del FMI, entonces tendría que responderle que sí. Pero la realidad es mucho más compleja porque la acumulación de reservas no es exclusivamente deliberada; en parte parece también producto de la lentitud con que creció la inversión en muchos mercados emergentes después de 1997–98. Eso sí, creo que refleja dudas sobre la futura estabilidad del sistema internacional y la eficacia de los actuales instrumentos de prevención y solución de crisis. Más que una dilución del papel del FMI, es un signo de lo que queda por resolver.

Boletín del FMI: Las últimas Reuniones Anuales que celebró el FMI con el Banco Mundial le dieron luz verde para estudiar un nuevo servicio financiero que sirviera a los mercados emergentes en crisis y de hecho reemplazara la Línea de Crédito Contingente, que nunca se usó. Con tantas reservas acumuladas, ¿para qué otro servicio?

LIPSKY: Para empezar, vale la pena saber por qué no se usó nunca la línea de crédito, porque fue una idea que pareció despertar interés. ¿Tiene elementos que se podrían aprovechar? Si logramos crear una herramienta útil, quizá por su mera existencia los países sientan que no necesitan tantas reservas internacionales. Pero para serle más preciso, creo que este mecanismo nuevo abriría una transición mientras el FMI y los países miembros se plantean, a nivel mucho más general, cómo adaptar la función de prevención y resolución de crisis a un mundo en el cual los capitales privados cruzan masivamente las fronteras. Después de todo, es precisamente el gran aumento de esas corrientes lo que en cierta medida desarticuló los métodos tradicionales que usaba el FMI contra las crisis.

Boletín del FMI: ¿Esto significa que hay peligro porque el FMI quizá no esté debidamente equipado para una crisis profunda?

LIPSKY: Tenemos más liquidez que nunca, así que ese peligro no existe. Pero tiene sentido aprovechar las condiciones favorables de hoy para replantearse a fondo cómo evitar y resolver las crisis. Las cosas por las que uno se preocupa rara vez causan daños graves; las que encierran los peores riesgos son las que uno da por sentado.

Boletín del FMI: Usted ha afirmado que el FMI debe desarrollar una concepción clarísima del papel que desempeñan los mercados financieros y de su impacto en la economía mundial. ¿Podría dar ejemplos concretos?

LIPSKY: Para empezar, fundamos el Departamento de Mercados Monetarios y de Capital para fusionar nuestro trabajo sobre los mercados financieros nacionales e internacionales, porque ya no se los puede mantener divididos y el FMI necesita ahondar directamente en su evolución. El Departamento de Estudios, por su parte, va a estudiar con una óptica nueva las interconexiones críticas entre las corrientes de comercio internacional y las finanzas internacionales junto con la estabilidad sistémica general. El FMI, probablemente sin recibir el reconocimiento que merece, ha ayudado mucho al sistema internacional a adaptarse al aumento de los flujos de capital privado, a través de las normas de difusión de datos, los Programas de Evaluación del Sector Financiero y los Informes sobre la Observancia de los Códigos y Normas. Todo ese conocimiento sobre temas financieros debe estar debidamente incorporado a las consultas del Artículo IV, en las cuales se pasa revista a la economía de cada país miembro; por eso estamos preparando un esquema de datos financieros para profundizar y uniformar la información básica obtenida durante las consultas.

Boletín del FMI: ¿Cómo se puede reforzar la estabilidad internacional cuando hay instituciones financieras relativamente exentas de regulación, como los fondos de inversión libre, que tienen cada vez más importancia?

LIPSKY: Como la magnitud y el tipo de transacciones financieras privadas transfronterizas cambian rápidamente, es lógico y necesario que los entes reguladores y supervisores se mantengan al día. Obviamente, deben tener un campo de acción integral y sistémico. La meta básica es que la supervisión sea suficiente, pero no se exceda.

En los fondos de inversión libre, el capital pertenece en principio a inversionistas avezados que pueden soportar pérdidas, apalancados mayormente por instituciones reguladas, como los bancos. Así que es posible que las lecciones del colapso del fondo Long-Term Capital Management (LTCM) en 1998 ya hayan cristalizado lo suficiente como para mitigar los riesgos sistémicos. Por ejemplo, la imagen que se tiene de las instituciones que le concedieron crédito al LTCM es que eran sencillamente incapaces de comprender la complejidad de las posiciones que tomaba la empresa. A mí me parece que como resultado de ese incidente costoso y potencialmente peligroso es poco probable que un fondo vaya a recibir un apalancamiento parecido al que consiguió el LTCM. Con el nivel espectacular de pérdidas que sufrieron hace poco algunos fondos de inversión libre, fue impresionante ver que los mercados apenas temblaron. La regulación no pretende evitar que los particulares y las empresas sufran pérdidas, pero sí impedir estafas a los inversionistas y riesgos sistémicos. A medida que los mercados evolucionan, los entes reguladores tienen que cumplir con la diligencia debida para cerciorarse de que realizan su función.

Boletín del FMI: En los últimos meses el FMI ha iniciado las primeras consultas multilaterales —con Arabia Saudita, China, Estados Unidos, Japón y la zona del euro— para intentar corregir de manera ordenada los graves desequilibrios mundiales. Este nuevo mecanismo, ¿convencerá a los mercados financieros de que sirve para subsanar el problema?

LIPSKY: Bueno, confío en que resultará útil. Nuestras previsiones para la economía mundial son favorables, y en general los mercados financieros parecen estar de acuerdo. La renta fija está a punto de batir récords, los intereses a largo plazo son bajos y los mercados cambiarios están relativamente estables. Además, los desequilibrios empeoraron durante un período mucho más positivo de lo que nadie había previsto, con la tasa de crecimiento más rápida y la inflación más baja de las últimas décadas, y con poca volatilidad.

Tanto Estados Unidos como sus socios comerciales tendrán que recurrir a otra fuente de crecimiento.

—John Lipsky

Pero hay razones de más para creer que en los próximos años nos toparemos con escollos y cada vez más incertidumbre; no hay más que pensar en la desaceleración reciente de Estados Unidos. Así que no hay mejor momento para que los protagonistas de la economía mundial vean si juntos pueden hacer algo con estos desequilibrios para que los mercados privados sigan teniendo confianza en que las cuestiones macroeconómicas se manejan con acierto y sentido de la responsabilidad. Lo sorprendente es que estas consultas multilaterales sean el primer foro formado para este fin. No esperemos milagros; quizá tampoco los necesitemos para corregir los desequilibrios mundiales.

Boletín del FMI: ¿Qué proporción del ajuste les corresponde a la política fiscal de Estados Unidos y al régimen cambiario de China?

LIPSKY: No le niego que esas son las dos vertientes por las que muchas veces termina transcurriendo el debate sobre este tema, pero me parece una línea de pensamiento muy incompleta. La razón básica por la que se acentuaron los desequilibrios mundiales en los últimos años fue la divergencia constante del aumento de la demanda interna entre las grandes economías. En Estados Unidos, el déficit presupuestario federal no llega al 2% del PIB, que no es un nivel históricamente anormal. La que está desfasada históricamente es la tasa de ahorro de los hogares, que nunca fue tan baja. Creo que esta tendencia descendente a largo plazo ha llegado a un punto de inflexión y que la tasa de ahorro se “normalizará” en los próximos años, con medidas económicas de por medio o sin ellas. La causa principal de esta caída sostenida del ahorro durante la última década es que el patrimonio neto de los hogares aumentó con una rapidez inesperada. Desde principios de los años noventa, las familias estadounidenses a nivel general se enriquecieron más rápido de lo que esperaban y sintieron que podían ahorrar una proporción menor del ingreso corriente. Pero es probable que la apreciación de los activos se desacelere, ahora que la inflación ya no baja y la productividad no crece.

Para que el crecimiento mundial siga siendo fuerte pese a la probabilidad de que la demanda interna estadounidense pierda un poco de ímpetu, tanto Estados Unidos como sus socios comerciales tendrán que recurrir a otra fuente de crecimiento: Estados Unidos deberá orientarse relativamente más a la exportación neta y la inversión empresarial, y sus socios deberán apoyarse más en el aumento de la demanda interna y menos en la exportación neta. En China, el gobierno desea estimular la demanda interna, incluido el consumo, y ahí entran en juego muchos más factores que un simple ajuste cambiario. Japón y la zona del euro tendrán que activar fuentes sectoriales de crecimiento que no sean las exportaciones. Y los superávits en cuenta corriente de las economías productoras de energía y productos básicos influyen cada vez más.

Boletín del FMI: En su opinión, ¿cómo ha cambiado el FMI desde 1984 y qué rumbo seguirá después de las Reuniones Anuales de este año?

LIPSKY: Indudablemente, es una institución mucho más grande. Es normal: ahora tiene miembros del mundo entero y por eso el personal ha aumentado. También es mucho más transparente, en parte porque hay mayor interés en su labor y en parte porque el FMI ha decidido que es más eficaz si pone en claro lo que está haciendo.

En cuanto al futuro, el consenso general es que debemos estar a la vanguardia del proceso de adaptar el sistema internacional a una nueva realidad. Precisamente por eso elaboramos la Estrategia a Mediano Plazo, y fue alentador ver avalados todos sus elementos primordiales en las Reuniones Anuales. Primero, quedó respaldada la propuesta de reformar el régimen de cuotas y representación. Si logramos ese objetivo, cosa que no será nada fácil, el FMI tendrá un sistema de gobierno más representativo de la situación actual y futura de la economía mundial. Segundo, recibió el aval la novedosa iniciativa de las consultas multilaterales, que podría ser un punto de encuentro adecuado y eficaz para abordar colectivamente los problemas más apremiantes de los países miembros; y, como si eso fuera poco, le permitiría al FMI retomar su lugar en el centro del debate, aun entre las economías más grandes. Tercero, ya tenemos luz verde para revaluar la base de las consultas bilaterales obligatorias con los países miembros, incluso en el ámbito cambiario, y para estudiar un nuevo instrumento de financiamiento destinado a la prevención y la solución de crisis. Por último, estamos afianzando nuestra colaboración con los países miembros de bajo ingreso.

No es tarea sencilla la que tenemos por delante, pero la reunión de Singapur no podría haber salido mejor; de hecho, se nos ofreció la posibilidad de revitalizar el papel que jugamos en el sistema internacional. Ahora nos toca demostrar que nos lo merecemos y que podemos cumplir. A mí todo esto me inspira mucho entusiasmo, en parte porque significa que el FMI vuelve a las raíces y retoma una función que nadie más puede desempeñar.

Boletín del FMI: ¿En qué sentido?

LIPSKY: Hoy, el FMI tiene la misión de replantearse radicalmente sus operaciones. Sin apoyarse en ningún precedente, el Convenio Constitutivo sentó las bases de un sistema de pagos internacional, multilateral y no discriminatorio basado en el Estado de Derecho. Entonces el personal y el Directorio Ejecutivo procedieron a construir un nuevo sistema financiero prácticamente sin tener en qué guiarse. Fue un aporte notable al desarrollo económico porque le dio el impulso tan ansiado al comercio internacional. No es casualidad que las seis últimas décadas hayan sido el período de progreso económico más intenso de la historia. Pero últimamente ha habido cambios importantes que no están del todo incorporados al sistema de manera formal o coherente. Ahora nos toca integrarlos y sentar las bases para nuevos avances.

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