Journal Issue
Share
Finance & Development, June 2013
Article

Oro líquido: Lo que un atraco de US$18 millones en sirope de arce revela sobre la gestión de la oferta

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
June 2013
Share
  • ShareShare
Show Summary Details

Jacqueline Deslauriers

Fue un atraco digno de la Pantera Rosa: a lo largo de varios meses, una pandilla sustrajo cientos de miles de litros de sirope de arce, con un valor de más de US$18 millones, de la reserva estratégica mundial que mantiene Canadá.

Leyó bien: una reserva estratégica mundial de sirope de arce. Si no estaba enterado de su existencia, no se preocupe: poca gente la conocía antes del robo de 2012. La reserva es un cartel canadiense, algo así como una versión de la OPEP integrada por un solo país y dedicada al sirope de arce.

Al igual que los cereales y la leche, el sirope de arce es un producto sujeto a las políticas públicas sobre alimentos y agricultura. Aunque su valor para la economía nacional quizá sea pequeño en comparación, por ejemplo, con el trigo y la soja, en términos de la identidad cultural canadiense el sirope de arce eclipsa los interminables trigales de Manitoba y Saskatchewan. No es casualidad que la hoja del arce sea el símbolo más conocido del país. El profundo apego de los canadienses por este alimento exótico es lo que los lleva a proteger los precios que reciben los productores de sirope de arce.

En el mundo entero, los gobiernos controlan el precio de ciertas materias primas por toda una serie de razones, y recurriendo a numerosos medios. La reserva de sirope de arce no es más que una manifestación canadiense de este fenómeno. Esta intervención estatal en la agricultura beneficia a algunos (generalmente, los productores) y, según la mayoría de los economistas, perjudica a otros (principalmente, los consumidores). Y como los precios se mantienen artificialmente elevados, los carteles pueden verse amenazados por gente de fuera que vende más barato un producto (prácticamente) idéntico. Lo que es poco común es que los competidores sean ladrones.

Oferta y demanda

Como producto, el sirope de arce se presta a la cartelización. El ambiente ideal para un cartel es la existencia de un grupo reducido de productores (compañías o países). El producto debe ser transable y difícil de reemplazar con un sucedáneo.

Lo que hacen los carteles es controlar la oferta del producto y, por ende, el precio. La meta final es obtener un máximo de utilidades a largo plazo y eso se logra impidiendo que el precio suba tanto que los consumidores busquen un sucedáneo o consuman menos, u opten por ambos.

Los arces de los que se extrae el sirope crecen naturalmente en el este de América del Norte. Canadá produce 80% de la oferta mundial de sirope de arce, y la provincia de Quebec, donde ocurrió el robo, origina 90% de la producción nacional, según Paul Rouillard, vicedirector de la Federación de Productores de Sirope de Arce de Quebec. Estados Unidos produce el 20% restante, casi todo en los estados de Vermont y New Hampshire.

El sirope de arce es un producto natural derivado de la savia, que comienza a correr en la primavera. Históricamente, los recolectores perforaban el tronco con un tubo (un proceso llamado zafra) y recogían la savia—transparente, acuosa y dulce—en baldes sujetos al árbol. Muchos utilizan aún esta técnica centenaria, pero en muchas plantaciones modernas la savia llega por manguera a un centro de procesamiento. A continuación, se la calienta y se evapora la mayor parte del volumen: lo que queda es el sirope. Se necesitan alrededor de 40 litros de savia para producir un litro de sirope. La temporada de producción es corta—más o menos seis semanas—y en ese período un arce produce entre 40 y 80 litros. La cantidad de savia depende de una serie de variables, como el tiempo. Los árboles rinden más cuando hay un poco de nieve, las noches son frescas y los días cálidos y soleados.

Un agricultor de sirope de arce, Rigaud, Quebec, Canadá.Kg

Barriles de sirope de arce en la reserva estratégica mundial, Quebec, Canadá.

El producto final se almacena sin dificultad y no se echa a perder con el paso del tiempo, gracias a lo cual el sirope de arce es fácil de exportar. Los productores de Quebec han establecido grandes mercados en Estados Unidos, Japón y Alemania, y están expandiendo las ventas en China, India y Corea del Sur, según Rouillard.

A diferencia de la leche y del pollo—otros dos productos cuyo precio está regulado en muchos países a través del control de la oferta—, el sirope de arce no es un alimento indispensable, al menos para la mayoría de la gente, y muchos hogares dejarán de comprarlo si el precio sube demasiado. El cartel debe tener en cuenta esa posibilidad al controlar la oferta.

La OPEP del sirope de arce

La Federación de Productores de Sirope de Arce de Quebec fue fundada en 1966 para representar a los productores—en su mayoría lecheros, que complementaban los ingresos con la zafra de arce—y defender sus derechos. Para la década de 1990, la producción de sirope de arce había crecido con rapidez, y para el año 2000 la industria estaba produciendo un excedente anual de 1,3 millones a 2 millones de galones (Gagné, 2008). Como el sirope es tan fácil de almacenar, en los años de auge los 80 compradores habilitados para operar en Canadá y los tres con sede en Estados Unidos adquirían en grandes cantidades y a precios bajos, y compraban menos en los años de poca producción, cuando los precios solían ser más altos. En términos generales, los productores estaban a merced de los compradores. Mientras que estos podían modular los costos adaptando las adquisiciones a las condiciones del mercado, los ingresos de los productores fluctuaban brutalmente.

La situación cambió en 2001, cuando una cosecha récord de casi 8,2 millones de galones hizo caer estrepitosamente los precios (Canadian Business, 2013). Eso llevó a los productores a transformar la federación en un consejo de comercialización capaz de negociar mejores precios con los compradores, aprovechando una ley provincial que les permitía fijar condiciones para la producción y comercialización siempre que estuvieran organizados oficialmente como federación o sindicato (Gagné, 2008).

En términos de la identidad cultural canadiense el sirope de arce eclipsa los interminables trigales de Manitoba y Saskatchewan.

La nueva federación también comenzó a almacenar el excedente de la producción para impedir que los precios se vinieran abajo. En un comienzo, cada miembro podía producir lo que quisiera, pero otra cosecha récord en 2003 obligó a almacenar grandes volúmenes y la industria decidió imponer cupos individuales de producción.

El cartel basa el cupo de cada uno de los 7.400 productores de Quebec en los dos mejores años de producción entre 1998 y 2004, el año en que se instituyó el régimen de cupos, según Rouillard. En 2004, se decidió que los agricultores podían vender 75% de la producción. Este porcentaje varía con el tiempo. Como la producción ha sido baja en los últimos años, actualmente puede salir a la venta 100% del cupo. Si hay cosechas récord unos años, el cartel puede reducir el volumen que tienen permitido vender los agricultores.

Toda la producción que no se puede vender debe transferirse a la reserva de la federación. El sirope se almacena en barriles rotulados individualmente, y el productor no cobra hasta que no se venden los barriles (más en años de poca producción, y menos cuando abunda la savia). La reserva está financiada en su totalidad por los productores, aunque el cartel está presionando al gobierno provincial de Quebec para controlar parte del financiamiento, según Rouillard.

La reserva de sirope se vende cuando la producción no satisface la demanda de los compradores autorizados. En 2009, tras cuatro años de pésima producción, la reserva mundial de sirope de arce se agotó. Desde entonces, la producción se ha recuperado y la reserva es más que abundante.

El cartel se reúne con los compradores todos los años para fijar el precio del sirope. Ambos lados tienen en cuenta factores tales como el nivel de la reserva y el consumo mundial proyectado, explica Rouillard. Si el cartel y los compradores no pueden llegar a un acuerdo, lo fija el tribunal administrativo cuasigubernamental de la provincia, que supervisa las industrias agrícolas colectivas.

Si los productores intentan vender más del cupo, se exponen a la sanción del tribunal.

La cara difícil del control de la oferta

Este sistema de control de la oferta y sus cupos han suavizado la producción de sirope de arce y mantenido los precios altos y estables—lo que busca todo cartel—para incrementar el poder y los ingresos de los productores. Los críticos sostienen que los carteles no son más que una manera de transferir el ingreso de los consumidores a los productores al sustentar los precios a un nivel más alto que el que permitiría el mercado. Aducen también que sofocan la competencia y la innovación. Por lo general, un nivel de precios más elevado atrae nuevos productores o nuevas técnicas. Pero los cupos son una barrera importante al ingreso de nuevos productores y desalientan la innovación porque ningún productor puede ampliar su cuota de mercado.

Canadá no es el único país con un sistema de control de la oferta para regular los precios y la producción agrícola. Japón restringe la producción de arroz con cupos de oferta; Vietnam incrementa la producción y la exportación de arroz con cupos de producción. Estados Unidos no utiliza extensamente el control de la oferta para engrosar los ingresos de los agricultores. La Unión Europea usa cupos de oferta, pero los está eliminando paulatinamente a favor de transferencias directas de efectivo a los agricultores simplemente por el hecho de dedicarse a la agricultura. Los críticos del control de la oferta argumentan que si los gobiernos eliminaran esta práctica, los precios bajarían, ya que no los determinarían los carteles sino la ley de oferta y demanda. Pero eso no siempre ocurre.

El ejemplo de Australia viene al caso. El país fue pionero en el control de la oferta en la década de 1920, y Canadá lo imitó al establecer su propio sistema de control de la oferta agrícola, sobre todo de productos lácteos (Findlay, 2012). en Australia, la comercialización de la leche era un monopolio en manos de organismos estatales. Los precios se fijaban a un nivel superior al que podían percibir los productores al exportar, había un sistema de cupos y los productores podían intercambiar los cupos entre sí. Para 2001, Australia había eliminado el sistema por completo. El precio de la leche bajó durante un año, pero luego subió de manera constante y a veces pronunciada entre 2002 y 2008. después disminuyó, y en el último año ha estado aumentando. Desde que Australia abolió el control de la oferta de leche, los precios subieron más que cuando había cupos (dairy Australia).

Los sistemas de control de la oferta son costosos si se los utiliza para incrementar el ingreso de los agricultores o estimular la producción de una materia prima determinada.

Los sistemas gubernamentales de control de la oferta pueden estar pensados para reducir o expandir la producción y por lo general utilizan cupos para lograrlo. en Vietnam, el control de la oferta de arroz requiere que los agricultores produzcan más de lo que habrían deseado, de modo que haya suficiente para el mercado interno y para la exportación.

Al igual que muchos economistas, Will Martin, gerente de estudios de desarrollo Agrícola y Rural en el Banco mundial, opina que los sistemas de control de la oferta son costosos si su finalidad es incrementar el ingreso de los agricultores o estimular la producción de una materia prima determinada.

Pero martin precisa que pueden servir para subsanar una falla de base en el mercado, por ejemplo en el caso de las pesquerías de acceso abierto, como ocurrió en la provincia canadiense de Newfoundland en 1992, cuando la pesca de bacalao fue tan excesiva que el pez prácticamente despareció de esas aguas. El gobierno tuvo que declarar una moratoria a la pesca de bacalao. Pero el uso de cupos para subsanar una falla de mercado de este tipo puede tener consecuencias imprevistas. (En este caso, la pesca individual ilimitada condujo a la destrucción del mercado.) La moratoria permitió la recuperación de la pesquería, pero arruinó a la industria que respaldaba la pesca de bacalao, una fuente importante de ingreso para la región.

Un argumento conocido a favor del control de la oferta es que ayuda a los productores. Según martin, eso probablemente sea cierto en el caso de los productores que ya están activos al imponerse un sistema de control de la oferta; por ejemplo, los productores de sirope de Quebec en 2004. Pero los beneficios de los precios más altos que acarrean los cupos generalmente son mayores para los productores más grandes que para los más pequeños. Además, los cupos dificultan el ingreso de nuevos productores porque generalmente deben comprarles un derecho de producción a los agricultores que ya poseen cupo.

Obviamente, los ladrones canadienses encontraron una manera nueva de ingresar en el negocio del sirope de arce: en lugar de comprar un cupo, simplemente se hicieron con los barriles, al estilo de los ladrones de ganado en las épocas de los cowboys.

El robo de los US$18 millones ocurrió en uno de los tres depósitos en que la federación guarda la reserva y fue descubierto a mediados de 2012 en una auditoría. El depósito, que está a menos de 60 millas al sudoeste de la ciudad de Quebec, estaba—quizá demasiado—poco vigilado. Los ladrones se instalaron en las cercanías y en el curso de un año, según la policía, sustrajeron alrededor de 10.000 barriles de sirope de arce; es decir, más de 323.000 galones, o alrededor de 10% de la reserva (Canadian Business, 2013). Como un litro de sirope de Quebec es igual en apariencia a otro litro del producto, los consumidores no tenían manera de distinguir entre el producto aprobado por la federación y el robado. Y posiblemente a algunos compradores les haya traído sin cuidado.

Aparentemente, los ladrones intentaron venderles el botín a compradores de otras provincias canadienses y de estados Unidos. Agentes de la Real Policía Montada Canadiense, la Agencia Canadiense de Servicios Fronterizos y el Servicio de Inmigración y Aduanas de estados Unidos colaboraron con la policía provincial de Quebec en la investigación (Canadian Press, 2012). La policía detuvo a tres sospechosos en diciembre de 2012 y a 15 más poco después (Canadian Broadcasting Corporation, 2012). están acusados de robo, conspiración, fraude y tráfico de artículos robados. La policía ha recuperado dos tercios del sirope sustraído.

Según el viejo dicho, el crimen no paga. Quizá sea verdad, pero los altos precios garantizados por el cartel del sirope de arce les dieron a los ladrones US$18 millones en razones para contradecirlo.

Jacqueline Deslauriers es Redactora Principal de Finanzas & Desarrollo.

Referencias:

    Canadian Broadcasting Corporation201215 More Quebec Arrests in Stolen Maple Syrup Case20dediciembre.

    Canadian Press2012Police Make Arrests in Massive Maple Syrup Heist18dediciembre.

    FindlayMartha Hall y MargaritaGres2012Supply Management: Problems, Politics and PossibilitiesUniversidad de Calgary SPP Research Papers vol. 5 No. 19 (junio).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    GagnéIsabelle2008Maple Syrup Production in Quebec: Farmer Self Determination for Market ControlIIED Regoverning Markets Innovative Policy Series (Londres: IIED).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    ShufeltTim2013The Great Canadian Maple Syrup HeistCanadian Business8demarzo.

Other Resources Citing This Publication