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Finance & Development, June 2013
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Las mujeres en el trabajo: La menor disparidad de género no se traduce en igualdad de oportunidades

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
June 2013
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Janet G. Stotsky

Uno de los hechos más espectaculares del siglo XX fue el ingreso de la mujer al mundo económico y de la política, que antes era casi exclusivamente dominio masculino. Aunque las mujeres avanzan en la eliminación de la desigualdad de género, siguen a la zaga de los hombres en el lugar de trabajo y el gobierno. Esta brecha es mundial, pero especialmente pronunciada en las economías en desarrollo. Hasta ahora, los mayores logros están en la educación y la salud, y donde menos se avanzó es en la influencia de la mujer en el ámbito económico y político. Especialistas reconocidos, instituciones prestigiosas, empresas internacionales y una creciente gama de organizaciones no gubernamentales destacan el beneficio de seguir reduciendo la desigualdad de género para que la mujer desarrolle todo su potencial en la actividad económica y la vida cívica.

Hacer el trabajo

Esta edición de F&D examina el trabajo de la mujer y varios de sus aspectos: los avances en la equiparación de las oportunidades laborales y las funciones de mando, y los retos que las mujeres aún afrontan para lograr una igualdad genuina.

En el primero de los cuatro artículos principales sobre este tema, “Distintas formas de pensar”, de Ann Mari May, se muestra cómo la creciente proporción de economistas mujeres puede empezar a alterar el enfoque de dicha profesión sobre las políticas. Una encuesta realizada en una muestra aleatoria de hombres y mujeres de la American Economic Association, con doctorados obtenidos en Estados Unidos, comprobó que mientras todos comparten enfoques básicos sobre métodos y principios, una proporción mayor de mujeres favorecen la intervención gubernamental para igualar la distribución del ingreso en Estados Unidos y para vincular la apertura a las importaciones a los estándares laborales de los exportadores. Según May, estos resultados se condicen con estudios que muestran que las mujeres en general son más partidarias de ayudar a los pobres, los desempleados y las personas con enfermedades.

En “Mujeres al mando”, Rohini Pande y Petia Topalova se centran en la representación de la mujer en la dirigencia política, mucho menor a la de los hombres, y proponen formas de aumentar su voz y sus aspiraciones políticas. Señalan que muchos países, de manera controvertida, han procurado aumentar el número de mujeres al mando mediante cupos de participación en la política. India es un ejemplo de este tipo, donde, a partir de la enmienda de la Constitución en 1993, un tercio de los cargos a todo nivel de gobierno se ha reservado para la mujer. Los autores entrevistaron a una muestra aleatoria de hogares en Bengala Occidental, India, y observaron que en aldeas dirigidas reiteradamente por mujeres, la idea de los votantes sobre la eficacia de la mujer mejoró radicalmente. Gracias al sistema de cupos, las mujeres estaban en mejores condiciones de competir en las elecciones de consejos de aldeas por puestos que, si bien en el pasado habían sido reservados para ellas, eso ya no era así. Esto indica que el cambio de la percepción sobre el potencial femenino para gobernar puede provocar un cambio electoral. Su tercera conclusión fue que la presencia de mujeres al mando aumenta las aspiraciones de los padres para sus hijas, sin reducir las aspiraciones que anidan con respecto a sus hijos. Las niñas también aumentaron sus aspiraciones y sus probabilidades de estudiar una carrera y de casarse más adelante.

En el artículo “¿A punto de florecer?”, Mark Blackden y Mary Hallward-Driemeier destacan la importancia de la iniciativa empresarial en ofrecer a las mujeres del África subsahariana la posibilidad de crear sus propias empresas, y las barreras que subsisten a su éxito económico. Los autores se basan en dos estudios recientes del Banco Mundial, que indican que las brechas de género en las oportunidades económicas no se deben tanto al hecho de que las mujeres trabajen o no, sino al tipo de actividad que realizan. Las mujeres africanas son más propensas a participar en la fuerza laboral y trabajan en forma más activa en actividades empresariales del sector no agrícola que las mujeres del resto de los países en desarrollo. Pero la proporción que trabaja informalmente en empresas más pequeñas y en sectores tradicionalmente femeninos, actividades que suelen ser menos rentables, es mucho mayor a la de los hombres africanos. Los autores concluyen que, para aumentar las oportunidades económicas de las mujeres, se debe posibilitar su acceso a actividades más rentables.

En “Vincularse en Wall Street”, Lily Fang destaca el avance obstinadamente lento de la participación de la mujer en el mundo empresarial, que atribuye a que las mujeres aprovechan menos sus vínculos sociales. Tras examinar una amplia muestra de datos de Wall Street sobre el desempeño de analistas hombres y mujeres, concluyen que hoy en día, las analistas, en mayor proporción, son graduadas de las universidades más prestigiosas, están igualmente vinculadas por su educación con los altos directivos de las empresas donde trabajan y tienen igual probabilidad de convertirse en primeras figuras de Wall Street. Para las mujeres, la exactitud de sus pronósticos es una medida importante de su desempeño y los vínculos no interesan, mientras que los hombres piensan lo contrario. Fang concluye que si bien las mujeres muestran crecientemente su dominio de las destrezas empresariales, llevará tiempo superar los obstáculos subjetivos para ocupar los principales cargos.

No es nada justo

Según los artículos, las mujeres van acortando diferencias en el mundo económico y de la política, pero siguen teniendo un largo camino por recorrer para lograr condiciones de igualdad. Los estudios ofrecen pautas para formular políticas que contribuyan a aprovechar el pleno potencial de la mujer.

La influencia cada vez mayor de economistas mujeres puede contribuir a que las políticas prioricen la continuación o incluso el fortalecimiento de la actuación del gobierno en la regulación empresarial, la redistribución del ingreso mediante políticas fiscales y la protección social de los desfavorecidos. A pesar del éxito de la experiencia india, la voz de la mujer en el proceso político aún es débil: tienen menos del 20% de los escaños parlamentarios, y siguen teniendo aún menos en Oriente Medio y Norte de África, región en la que está creciendo la representatividad de los gobiernos. Pero aún resta definir algunas cuestiones fundamentales. Por ejemplo, estudios críticos señalan que el vínculo entre desigualdad de género y crecimiento económico no es tan claro como indicaban los análisis previos, y debe seguirse investigando (por ejemplo, Duflo, 2012).

Las instituciones financieras internacionales pueden aprovechar los conocimientos sobre las ventajas de cerrar la brecha de género al brindar asesoramiento técnico y capacitación en materia de supervisión y fijar las condiciones de los créditos que conceden (véase en la edición de F&D de marzo de 2012 “Potenciar a la mujer es un enfoque económico inteligente”). Tienen muchas formas de ayudar: pueden colaborar con las reformas tributarias y financieras para velar por la igualdad de derechos de las mujeres, ayudar a crear redes de protección social que tomen en cuenta la pobreza desproporcionada de los hogares a cargo de mujeres (debido, en parte, a su relativa falta de oportunidades laborales) o simplemente garantizar que las mujeres se hagan oír (véase en la edición de F&D de junio de 2007 “Presupuestos con la mujer en mente”).

Esta edición especial de F&D también analiza el tema del trabajo de la mujer en la columna “Hablando claro”, por Christine Lagarde, Directora Gerente del FMI, una de las mujeres más poderosas del mundo según la revista Forbes, y en entrevistas breves a mujeres destacadas internacionalmente en economía y negocios para conocer el origen de su éxito actual.

Janet G. Stotsky es Asesora en la Oficina de Presupuesto y Planificación del FMI que investiga los aspectos económicos del género desde mediados de los años noventa.

Referencia:

    DufloEsther2012Women Empowerment and Economic DevelopmentJournal of Economic Literature vol. 50 No. 4 págs. 105179.

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