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Finance & Development, Marzo 2009
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Vuelta a lo Esencial: ¿Qué es una recesión?

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
April 2009
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Stijn Claessens y M. Ayhan Kose

Por más de un año, apenas hemos pasado un día sin escuchar las pésimas noticias sobre la economía en Estados Unidos, Europa o Japón. El desempleo ha ido aumentando, las utilidades de las empresas se han ido reduciendo y los mercados financieros y el sector de la vivienda se han ido cuesta abajo. Si hay una sola palabra para describir esto, esa palabra es “recesión”.

La actual crisis financiera ha venido acompañada de una recesión en muchos países. En las economías avanzadas ha habido varias recesiones sincronizadas en las últimas cuatro décadas: a mediados de los años setenta y a comienzos de los ochenta, los noventa y la década actual. Puesto que Estados Unidos es la principal economía del mundo y tiene fuertes vínculos comerciales y financieros con muchas otras economías, estas recesiones generalmente coinciden con las de ese país.

En Estados Unidos, las recesiones han sido cada vez más suaves, pero la recesión actual probablemente tendrá una tónica distinta. Se arrastra desde hace 16 meses—con una acusada reducción de la inversión y del consumo—y podría ser una de las más prolongadas y profundas desde la Gran Depresión.

A qué se llama recesión

No existe una definición oficial de “recesión”, aunque en general se reconoce que la palabra describe un período de contracción de la actividad económica. La mayoría de los analistas considera que dos trimestres consecutivos de contracción del PIB real (ajustado por inflación)—el valor de todos los bienes y servicios que produce un país—es una recesión (véase “Vuelta a lo esencial” en la edición de diciembre de 2008 de F&D). Si bien esta definición resulta útil, tiene ciertas desventajas. Una definición centrada exclusivamente en el PIB es limitada, y en muchos casos conviene considerar un conjunto más amplio de indicadores de la actividad económica para determinar si un país está en recesión. El uso de otros indicadores ofrece una visión má oportuna del estado de la economía.

La Oficina Nacional de Investigaciones Económicas (NBER, por sus siglas en inglés), organismo privado que mantiene una cronología de las recesiones en Estados Unidos, utiliza una definición más amplia con varios indicadores de la actividad para determinar la fecha de las recesiones. Según el Comité de Investigación del Ciclo Económico de la NBER, la recesión es “una contracción apreciable de la actividad en toda la economía, que dura más de unos pocos meses, y que generalmente afecta la producción, el empleo, el ingreso real y otros indicadores. La recesión se inicia cuando la economía alcanza su punto máximo de actividad y termina cuando llega a su nivel más bajo”. De conformidad con esta definición, el Comité fija su atención en un conjunto amplio de indicadores—incluidos el PIB, el empleo, el ingreso, las ventas y la producción industrial—para analizar las tendencias en la actividad económica.

Si bien una economía puede dar señales de debilitamiento meses antes de iniciarse una recesión, en muchos casos toma tiempo determinar si se trata o no de una recesión. Por ejemplo, el Comité de la NBER demoró un año en anunciar que la actual recesión en Estados Unidos se inició en diciembre de 2007. Esto se explica porque primero debe establecerse la existencia de una contracción global de la actividad durante un período prolongado, tras compilarse y analizar numerosas variables, que a menudo deben revisarse tras el anuncio oficial. Además, los distintos indicadores pueden contradecirse entre sí, lo cual hace difícil determinar si la contracción afecta a todos los sectores de la economía.

¿Por qué se producen recesiones?

Las recesiones ocurren por diversos motivos, algunos relacionados con la fluctuación pronunciada del precio de los insu-mos usados para producir bienes y servicios. Por ejemplo, un aumento fuerte de los precios del petróleo puede actuar como precursor de una recesión. El mayor costo de la energía empuja al alza el nivel global de precios y causa una reducción de la demanda agregada. La recesión puede deberse también a la aplicación de políticas fiscales o monetarias contraccionistas para reducir la inflación. Empleadas en exceso, estas políticas pueden reducir la demanda de bienes y servicios, y ulteriormente causar una recesión.

Ciertas recesiones, incluida la actual, tienen su raíz en el mercado financiero. En muchos casos, un incremento fuerte del precio de los activos y una expansión acelerada del crédito coinciden con una rápida acumulación de deuda. En este caso, las empresas y los hogares—que tienen obligaciones excesivas—reducen la inversión y el consumo, lo cual contrae la actividad económica. Los auges del crédito no siempre culminan en una recesión, pero si esto sucede, las recesiones consecuentes suelen ser más costosas. La recesión puede deberse a una menor demanda externa, especialmente en países con un fuerte sector exportador. Los efectos de la recesión en países importantes como Alemania, Estados Unidos y Japón se transmiten rápidamente a sus socios comerciales regionales, sobre todo durante una recesión mundial sincronizada.

Puesto que las recesiones tienen muchas causas posibles, es difícil predecirlas. Se han documentado las características de numerosas variables económicas en una recesión, como el volumen de crédito, el precio de los activos o la tasa de desempleo. No obstante, si bien esas variables pueden ser causa, también pueden ser resultado de la recesión, o—en la jerga económica—un factor endógeno de esta. Los economistas utilizan un amplio conjunto de variables para predecir la futura actividad económica, pero ninguna permite determinar con certeza si ocurrirá una recesión. Los cambios en algunas variables—por ejemplo, precios de activos, tasa de desempleo, tasas de interés, confianza de los consumidores—parecen resultar útiles, pero los economistas no han podido predecir con certeza un número importante de recesiones, y mucho menos su duración y alcance (véase “Bajo la lupa” en la edición de septiembre de 2008 de F&D).

Infrecuentes pero costosas

Entre 1960 y 2007 hubo 122 recesiones completas en 21 economías avanzadas. Si bien esa cifra parece elevada, las recesiones no se producen con frecuencia. En general, la proporción del tiempo en recesión—medida por el porcentaje de trimestres en recesión durante el período total de la muestra—fue de alrededor del 10%. Si bien todas las recesiones son distintas, muchas veces tienen características comunes:

  • Generalmente duran alrededor de un año y comportan una pérdida apreciable del producto. Normalmente, la contracción del PIB es del 2% (véase el gráfico). Cuando son profundas, la pérdida de producto generalmente es cercana al 5%.
  • La disminución del consumo es a menudo mínima, aunque la caída de la producción industrial y la inversión es mucho mayor que la del PIB.
  • Suelen coincidir con una merma del comercio internacional, pues las exportaciones y, en particular, las importaciones se contraen marcadamente durante la desaceleración.
  • La tasa de desempleo casi siempre aumenta bruscamente y la inflación se reduce un poco al disminuir la demanda global de bienes y servicios. La vivienda y el capital accionario pierden valor y generalmente surgen perturbaciones en los mercados financieros.

Las recesiones tienen un alto costo

Se caracterizan por un fuerte descenso del producto (PIB real), la inversión, las importaciones y la producción industrial, pero la caída del consumo no es tan marcada1.

(Variación porcentual)

Fuente: Claessens, Kose y Terrones (2008).

1Promedio de 122 recesiones en 21 economías avanzadas entre 1960 y 2007.

¿Una depresión?

Estados Unidos atraviesa su octava recesión desde 1960. A partir de ese año, las recesiones generalmente han durado alrededor de 11 meses. Las más largas (1973 y 1981) se extendieron 16 meses y la más breve (1980), ocho. En promedio, la pérdida de producto fue del 1,7%, aunque durante la recesión más fuerte (1973) fue algo superior al 3%. Si bien la inversión y la producción industrial disminuyeron en todos los casos, el consumo solo bajó en tres ocasiones.

¿En qué medida es comparable la recesión actual con una depresión y, en particular, con la Gran Depresión de los años treinta? No existe una definición oficial de “depresión”, pero la mayoría de los analistas considera que se trata de una recesión extremadamente profunda con una contracción del PIB mayor al 10%. Solo se han registrado unos pocos casos de depresión en las economías avanzadas desde 1960. El más reciente tuvo lugar a comienzos de los años noventa en Finlandia, donde el PIB se redujo en alrededor del 14%. Esa situación coincidió con la desintegración de la Unión Soviética, que era un importante socio comercial de aquel país. Durante la Gran Depresión, la economía estadounidense se contrajo en alrededor del 30% en cuatro años. Si bien la actual recesión es indudablemente grave, hasta ahora la pérdida de producto ha sido muy inferior a esos valores.

Stijn Claessens es Director Adjunto y M. Ayhan Kose es Economista Principal del Departamento de Estudios del FMI.

Sugerencias bibliográficas:

    ClaessensStijnM. AyhanKose yMarcoTerrones2008What Happens During Recessions, Crunches, and Busts?IMF Working Paper 08/274 (Washington: Fondo Monetario Internacional).

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    ClaessensStijnM. AyhanKose yMarcoTerrones de próxima publicaciónAmerican Recessions: Domestic and Global ImplicationsIMF Working Paper (Washington: Fondo Monetario Internacional).

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